{"id":241,"date":"2010-02-06T09:35:00","date_gmt":"2010-02-06T09:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=241"},"modified":"2010-02-06T09:35:00","modified_gmt":"2010-02-06T09:35:00","slug":"el-hoyo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=241","title":{"rendered":"El hoyo"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Extracto del d\u00e9cimotercer relato que finaliza el libro \u00abMentes perversas\u00bb publicado por Mira editores:<\/p>\n<p>\u00abCuando el veh\u00edculo policial se detuvo, la medianoche imperaba como un dios antiguo.<br \/>En el sereno cielo de diciembre pod\u00edan verse las estrellas, destacando como purpurina esparcida en un vasto mantel negro.<br \/>Hab\u00edan parado en un descampado, en medio de la nada, junto a un camino agr\u00edcola que distaba un kil\u00f3metro de un pol\u00edgono industrial alejado de la capital. Los faros del coche eran la \u00fanica luz artificial en aqu\u00e9l terreno, y su haz blanquecino ba\u00f1aba varias decenas de metros de terreno \u00e1rido. Muy lejos, pod\u00edan distinguirse en el horizonte los edificios arracimados en la ciudad, como una org\u00eda de luci\u00e9rnagas copulando.<br \/>Tom\u00e1s, el polic\u00eda que estaba en el asiento del copiloto, gru\u00f1\u00f3 antes de abrir la puerta. Era un hombre corpulento. Su rostro feo e hinchado por la comida r\u00e1pida mostraba un profundo desagrado por quien transportaban en el asiento trasero, detr\u00e1s de la mampara. Baj\u00f3 primero el pie derecho a tierra. La suela de la bota Swat cruji\u00f3 al aplastar las piedrecillas. Despu\u00e9s se ayud\u00f3 a salir aferr\u00e1ndose con ambas manos al chasis del veh\u00edculo. Parec\u00eda un enorme gorila de pecho plateado saliendo del interior de una cueva.<br \/>Hac\u00eda fr\u00edo. Mucho fr\u00edo. El ordenador del coche marcaba dos grados bajo cero y un viento lacerante estremec\u00eda la noche. El conductor, David Arosta, un polic\u00eda de la \u00faltima promoci\u00f3n, dej\u00f3 el motor encendido y sali\u00f3 con el rostro serio, situ\u00e1ndose detr\u00e1s del veterano.<br \/>Tom\u00e1s se coloc\u00f3 junto a la puerta trasera derecha del veh\u00edculo y, tras un bufido, abri\u00f3 la puerta.<br \/>En el interior hab\u00eda un ni\u00f1o. Ten\u00eda poco m\u00e1s de once a\u00f1os, aunque en su mirada despierta se adivinaba la agudeza propia de los chavales que viven en la calle.<br \/>\u2014Baja, hijo de puta \u2014conmin\u00f3 el agente.<br \/>El ni\u00f1o sali\u00f3 del veh\u00edculo con bastante agilidad, mucho m\u00e1s r\u00e1pido de lo que lo hab\u00eda hecho Tom\u00e1s e incluso su compa\u00f1ero. Ambos sab\u00edan que si el chiquillo echaba a correr, no lograr\u00edan alcanzarlo. Claro que esta vez miraban con tanta seriedad al peque\u00f1o delincuente, que parec\u00eda que pudieran llegar hasta el final. Por eso, Ismael, hijo de los Putrescu Garmendia, residentes en una parcela de la calle Salillas, ten\u00eda miedo por primera vez a la polic\u00eda.\u00bb <\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extracto del d\u00e9cimotercer relato que finaliza el libro \u00abMentes perversas\u00bb publicado por Mira editores: \u00abCuando el veh\u00edculo policial se detuvo, la medianoche imperaba como un dios antiguo.En el sereno cielo de diciembre pod\u00edan verse las estrellas, destacando como purpurina esparcida &hellip; <a href=\"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=241\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[6,7],"tags":[],"class_list":["post-241","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicaciones","category-relatos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9NjCT-3T","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/241","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=241"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/241\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}