{"id":261,"date":"2009-12-24T18:22:00","date_gmt":"2009-12-24T18:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=261"},"modified":"2009-12-24T18:22:00","modified_gmt":"2009-12-24T18:22:00","slug":"la-maldicion-de-golightly","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=261","title":{"rendered":"La maldici\u00f3n de Golightly"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Extracto del s\u00e9ptimo relato del libro \u00abMentes perversas\u00bb publicado por Mira editores:<\/p>\n<p>\u00abA Felipe Casadiel le hundieron el chasis delantero del cr\u00e1neo de un pu\u00f1etazo, o cay\u00f3 de cabeza en el suelo impoluto del hospital cuando lo alumbraron, o su hermana lo atropell\u00f3 con la bicicleta cuando eran ni\u00f1os, pas\u00e1ndole la rueda por encima de la cara, o qu\u00e9 s\u00e9 yo. El caso es que Felipe era un muchacho retra\u00eddo y taciturno, muy vulnerable a toda la barah\u00fanda de conjeturas que sus compa\u00f1eros de clase ideaban para explicar su deformidad f\u00edsica. Ten\u00eda la cara achatada como la de un murci\u00e9lago, las orejas de coliflor, como los boxeadores veteranos, y una mirada imberbe agrandada tras el reflejo de los gruesos cristales graduados. Pero lo peor de todo era que su hermana peque\u00f1a result\u00f3 ser una chica hermosa como pocas en el pueblo.<br \/>Violeta, que as\u00ed se llamaba, era tan bonita como las flores que le dieron el nombre. En su familia quedaba claro qui\u00e9n hab\u00eda heredado las facciones de la abuela Clara, mujer con un claro estilo Holly Golightly, quien enamor\u00f3 a varios de los j\u00f3venes m\u00e1s apuestos del pa\u00eds antes de su fatal accidente de coche. Felipe, en cambio, resultaba la excepci\u00f3n en una familia bien parecida. No en vano, encima del punto de honor del escudo de armas de la villa, aparec\u00eda el rostro del abuelo Casadiel como ejemplo de gallard\u00eda.<br \/>De esta manera, el hermano mayor ten\u00eda que soportar a diario un sinf\u00edn de ofensas. Sus padres le dedicaban a la peque\u00f1a todo tipo de agasajos y atenciones, compr\u00e1ndole la ropa m\u00e1s delicada que encontraban en las tiendas, mientras que a Felipe siempre le vistieron con camisas y pantalones remendados. La peque\u00f1a Violeta ten\u00eda los ojos claros como dos aceitunas verdes, era delgada y su pelo rubio ensortijado le ca\u00eda sobre los hombros como una mantilla de oro. Los vecinos paraban a su madre por la calle para decirle lo mucho que valoraban la belleza de su hija, subestimando siempre la presencia del hermano mayor. Incluso una vez, el Ayuntamiento promovi\u00f3 un calendario con fines ben\u00e9ficos y fue Violeta quien protagoniz\u00f3 la portada con un vestido azul. Felipe, por supuesto, no figur\u00f3 ni tan siquiera con su nombre, no fuera a provocar que los vecinos rasgaran la p\u00e1gina del mes donde apareciese. Hasta Gervasio, el gato atigrado de do\u00f1a Concha, t\u00eda y vecina de la familia, mostraba un dispar comportamiento ante cada uno de los hermanos. Mientras con Violeta era cari\u00f1oso y maullaba inocentemente buscando el tacto de sus delicados tobillos, la sola presencia del hermano mayor le hac\u00eda arquear el lomo electrizado y ense\u00f1ar las fauces. \u00bb <\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extracto del s\u00e9ptimo relato del libro \u00abMentes perversas\u00bb publicado por Mira editores: \u00abA Felipe Casadiel le hundieron el chasis delantero del cr\u00e1neo de un pu\u00f1etazo, o cay\u00f3 de cabeza en el suelo impoluto del hospital cuando lo alumbraron, o su &hellip; <a href=\"http:\/\/oscarbribian.com\/?p=261\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[6,7],"tags":[],"class_list":["post-261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicaciones","category-relatos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9NjCT-4d","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/oscarbribian.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}