Un nuevo estudio…

Un nuevo estudio revela que los hombres emplean menos desodorante durante los domingos que el resto de la semana.
Un nuevo estudio revela que decimos más palabrotas cuando estamos cabreados que cuando estamos calmados.
Un nuevo estudio revela que el 60% de las personas no están satisfechas con su cuerpo.
Un nuevo estudio revela que el 30% de las personas estarían dispuestas a colaborar con una ONG alguna vez en su vida.

Un nuevo estudio revela que el 99% de los estudios son estúpidos.


Y digo yo, ¿quién coño lleva a cabo estos estudios? Y lo que es peor: ¿quién se dedica a despilfarrar dinero en llevar a cabo estos proyectos irrisorios que casi nunca dicen nada relevante pero sirven para copar los titulares más sensacionalistas?
Hace ya una década me tocó realizar uno de estos examenes exhaustivos de la sociedad, contratado mediante una empresa de trabajo temporal durante una semana para efectuar cien encuestas a pie de calle. El segundo día de trabajo, tanto yo como mis compañeros, hartos de ser obviados por los viandantes a los que abordábamos, optamos por inventarnos el 90% de las encuestas, y el 10% restante lo resolvimos con personas de nuestro entorno familiar y algún que otro amigo abnegado.
Así que, ¿para qué sirven estas encuestas financiadas por organismos políticos a veces, y por mendrugas empresas privadas en otras? Para nada. Y lo que es peor, no representan absolutamente nada, en la mayoría de los casos, y enturbian los resultados de las pocas encuestas y estudios serios que se realizan.
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1 respuesta a Un nuevo estudio…

  1. Silvia dijo:

    Interesante reflexión. La estadística es una potente herramienta para el estudio de procesos cuantitativos (físicos, químicos, mecánicos…). En cuanto es utilizada para tratar datos cualitativos, éstos son fácilmente manipulables a conveniencia del emisor (véanse los políticos en plena campaña electoral). Luego, cualquier estudio estadístico de índole sociológica, psicológica, etc, es para echarse a reir. Lamentablemente, mucha gente (obvio que no voy a entrar en porcentajes) creerá en estas investigaciones, y ese es el verdadero fin,
    inducir con datos «fidedignos» a una realidad que no es tal. Ya es hora de que dejemos de engullir titulares y publicidad sin criticar el trasfondo del mensaje y sin plantearnos en qué medida intentan manipular nuestra psique con estudios adulterados.

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